Machu Picchu

La sociedad incaica
El culto al Inca muerto
Reconstruyendo el pasado
La sociedad incaica
Quienes vivían en Machu Picchu debieron de ser allegados al Inca. La sociedad incaica tenía una estructura social rígida en sus relaciones étnicas y de función, de donde nacía el poder, mas no en las derivadas de la riqueza. La estructura de clases no respondía tanto a la posición de las personas dentro de una escala de poder económico, cuanto a la pertenencia de los individuos a linajes y comunidades específicos o a las funciones que debían cumplir dentro de dichos colectivos, que se jerarquizaban según el ámbito de sus dominios y el carácter de sus competencias.

El poder se obtenía a partir de la pertenencia étnica y de la función. Los jefes étnicos eran los curaca, jerarquizados según la magnitud territorial y social de sus funciones jefaturales desde los curaca locales hasta los que tenían




mando sobre varias comunidades. Los incas tenían poder sobre muchos de estos curaca y estos sobre una cadena de otros jefes de niveles territoriales menores. De ese modo el Inca podía disponer de los tributos y del servicio de mucha gente, pero siempre a través de las varias escalas de intermediación que representaban los curaca.

Cuando el Inca logró conquistar el Tawantinsuyu, su tránsito de rey a emperador fue el de un curaca que tenía poder sobre un ámbito que cubría las comunidades de la cuenca del Cusco, hacia uno que progresivamente fue incorporando bajo su mando el trabajo y la obediencia de muchos grupos étnicos que habitaban en otros territorios. Ser rey del Cusco significó, en su momento, que los curaca locales pasaran a la condición de sinchi gracias a su dominio guerrero sobre los valles del Cusco. La condición de Yupanqui ("el que suma o une") y de Sapan ("único") la adquirió Pachakutec Inca al dominar otros grupos étnicos fuera del Cusco.

Y a los descendientes deste Inga Yupangue llamaron desde entonces hasta hoy Capac aillo Inga Yupanque Haguaynin que dice de linaje de reyes descendientes y nietos de Inga Yupangue y estos son los más sublimados y tenidos en más entre los del Cuzco que de otro linaje ninguno y estos son a quienes fue mandado traer las dos plumas en la cabeza.

Ser del linaje de los incas concedía mucho prestigio y privilegios. Los del linaje de Pachakutec, por esta causa, eran distinguidos entre los demás. Los otros linajes cusqueños eran sus "pares", pero mantenían sólo las dignidades de su abolengo, sin adquirir otro privilegio que el del estatus. La mujer de Pachakutec es descrita por Juan de Betanzos en el capítulo 17:



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