La ocupación colonial
Los testimonios escritos


El descubrimiento arqueológico


Investigaciones posteriores
De la desocupación al descubrimiento
La ocupación colonial
En Machu Picchu no se han encontrado huellas claras de una ocupación española, salvo uno o dos hallazgos casuales y poco firmes, aunque no sería de extrañar que se hallasen objetos de las épocas colonial o republicana, pues el sitio estuvo siempre ligado a las propiedades que se atribuyeron los españoles luego de la invasión de 1534. La ciudadela, entonces, fue abandonada en esos tiempos y no antes, quizá entre 1534 y 1570, época de la resistencia incaica. Además, la zona de Vilcabamba, en cuyas proximidades está Machu Picchu, era punto de atracción para los españoles porque allí se refugiaban los incas rebeldes. Nadie sabe qué pasó, aunque tal vez algún día encontremos el relato de cómo el santuario fue quemado y destruido como parte del movimiento fundamentalista de la extirpación de idolatrías que se desató en esos tiempos y que, según Raúl Porras



Barrenechea, "parece haber surgido propiciado por los sacerdotes del reducto de Vilcabamba y haberse propagado secretamente por todo el Perú durante el período del gobernador Lope García de Castro, hacia 1565".

Si así fue, Machu Picchu, como lugar notable cercano a la zona de Vilcabamba, era el punto más adecuado para desatar las furias evangelizadoras de los fanáticos frailes soldados que en aquellos tiempos apoyaban la guerra contra los incas alzados contra los invasores. La guerra contra los incas de Vilcabamba la terminó el virrey Francisco de Toledo en 1572. Y tan notable era el lugar que Hiram Bingham y sus contemporáneos del Cusco pensaron que Machu Picchu era la "ciudad perdida" donde se instaló el poder durante los casi 40 años que duró la guerra.

Las evidencias de incendios severos aparecen recurrentemente en la mayor parte de los recintos excavados en Machu Picchu por los arqueólogos de nuestros días. El someter al fuego a los infieles y a su parafernalia fue una de las más notorias prácticas de los frailes extirpadores de idolatrías. Algunos de esos restos podrían pertenecer a los provocados por la quema de plantas que halló Bingham en sus exploraciones de entre 1911 y 1915. Él mismo se encarga de decir que en varias partes había encontrado huellas de viejos incendios.



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