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Descripción |
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El santuario de Machu Picchu está dividido en
dos grandes sectores -uno el sector agrícola y el otro el
urbano, o la ciudadela- de los cuales el primero rodea al
segundo. Podríamos considerar el cerro Wayna Picchu como un
tercer sector.
El principal camino de acceso a Machu
Picchu, que viene del Cusco por el sur (Qosqoñan), cruza la
cresta del cerro y llega a la entrada del santuario después de
pasar por áreas con construcciones aisladas -como la que ahora
se denomina el mirador-, puestos para vigías o guardianes,
qolqa o graneros y abundantes terrazas agrícolas. También
había otros caminos, como el que hacía accesible el río desde
el santuario por el noreste. Actualmente se ha habilitado,
para la visita de los turistas, un camino que antes no existía
y que corre paralelo al Qosqoñan.
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El santuario propiamente dicho es
una ciudadela conformada por palacios y templos, viviendas y
depósitos, pero, sobre todo, por edificios que cumplían
claramente funciones ceremoniales religiosas cuyos componentes
más lujosos y espectaculares son los mausoleos labrados en la
roca.
Tanto los edificios como las plazas y las
plataformas que constituyen el sector urbano están conectados
entre sí mediante un sistema de estrechas callejas o senderos,
mayormente en forma de escalinatas, que se cruzan con las
terrazas que siguen un eje longitudinal plano. La plataforma
principal del sector urbano es una amplia plaza -la plaza
mayor- que a su vez divide los edificios en hanan ("arriba") y
en urin ("abajo"). El sector urbano estaba rodeado de medios
que impedían el acceso al santuario, como el muro de defensa y
la profunda y ancha zanja, o foso seco, que rodeaban todo el
conjunto, no como parte de una fortificación militar, sino
como una forma de aislamiento ceremonial restringido. |
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