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Otro detalle interesante es la presencia de
inflamaciones óseas producidas al parecer por casos de
tuberculosis o alguna otra enfermedad que afecta los huesos.
En un caso se trata de un niño o niña de unos siete años, que
presenta dos perforaciones en el cráneo y gran parte del
interior del frontal y los parietales afectados por una
necrosis muy avanzada. Una mujer, madura, que fue enterrada en
una plataforma especial en la parte más alta del tercer
cementerio -la tumba 26- tenía el rostro muy afectado, senil,
por una fuerte necrosis en el maxilar, con varios dientes
perdidos y fuertes abscesos alveolares, y además acentuadas
alteraciones inflamatorias en las piernas. Las deformaciones
de la tuberculosis ósea son uno de los rasgos que ayudó a
determinar la existencia de casos de "joroba" y afecciones
articulares visibles. |
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