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Las actividades productivas |
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La población y la fuerza de trabajo |
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Quienes vivieron en Machu Picchu no eran, al
parecer, habitantes locales, sino, por el contrario, personas
que procedían de diferentes lugares. Además, según revelan los
restos humanos encontrados en las sepulturas halladas en el
sitio, había allí un alto porcentaje de mujeres. Desde luego,
este hecho coincide con lo que cuentan los documentos del
siglo XVI, en los que los descendientes de las tierras que
habían sido de los reyes incas indicaban que en el valle del
Urubamba -por ejemplo en tierras de Wayna Qhapaq- se habían
establecido miles de mamacunas, es decir mujeres. Ellas se
dedicaban a las tareas agrícolas y también, por cierto, a la
manufactura (tejidos, cerámica u otras artesanías), sirviendo
de este modo al sustento del Inca o, más bien, al de su "casa"
y su panaca. En los documentos sobre Picchu dice con claridad
que las tierras de esta región |
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estaban al servicio del culto de los
muertos, a la memoria de Pachakutec Inca, que era su dueño.
Estos documentos dicen, también, que las mujeres y los
labradores de las haciendas imperiales eran mayoritariamente
mitmaqcuna; es decir, forasteros.
Todo lo mencionado en
las crónicas parece estar corroborado por los hallazgos en los
cementerios de Machu Picchu, donde -si seguimos a George F.
Eaton, quien los estudió- se han encontrando 164 cadáveres, de
los cuales 109 eran de mujeres y sólo 26 de hombres (el resto
eran cinco niños menores y 24 de sexo no determinado). Sin
duda pudo haber errores en esta especificación del sexo,
debido a que el análisis fue forzado a hacerse principalmente
en base a las cualidades (forma, robustez, tamaño) de los
cráneos y especialmente debido a las condiciones de
conservación de los restos óseos. Pero los datos de Eaton no
contradicen sino que, por el contrario, ratifican lo que las
fuentes documentales proponen, aunque el porcentaje de hombres
pudiera ser mayor.
Todo indica que la población no
incluía guerreros. Un aspecto notable es que ninguno de los
cadáveres presenta trepanación, rasgo típico de los entierros
con hombres, presuntamente guerreros, como los que encontró
Bingham en sus excavaciones en Urubamba y Pampaqawana. En
ellas, la proporción de trepanaciones era muy alta. De acuerdo
con lo que sabemos de Pachakutec, él debió de tener una
trepanación a raíz de una herida que sufrió en la guerra con
los chancas y que se apreciaba en su momia, según destacan
quienes la vieron. El tipo de gentes enterradas en Machu
Picchu muestra que más bien se trataba de mujeres y hombres
del común, tal vez campesinos asociados al trabajo de las
tierras agrícolas, al cuidado de los andenes y a otros
servicios.
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